domingo, 31 de octubre de 2010

Atractor de Lorentz



Las alas de la mariposa,
casi impredecible
pero modelable.

Veo a través de tus alas,
sobre tus diferenciales ecuaciones
y no comprendo qué me atrae.

La luna cae y las mareas ven,
el clima cambia y la lluvia vuelve,
el otoño llega y el amor se va.

Mi vida caótica no encuentra atractor,
¿será el amor el atractor que dejé escapar?
¿es la familia, el vicio, el sexo, el fuego?

Doy vueltas fractales
y caigo de nuevo sin saber qué me atrae,
sin saber qué me lleva y qué me trae.

Será las alas de la mariposa
que batió en China sobre una rosa,
y llegó su efecto en tormenta
que barrió mis sueños,
mi esperanza,
y el amor de mi ciudad hundida.

Mañana seré otra vez el suicida
que no sabe a dónde va.


Engel Salazar Aguirre
03 de octubre de 2010.

jueves, 28 de octubre de 2010

La Soledad.

Da hasta miedo escribir sobre esto, calor y orgullo, tratar de mirarte a los ojos.

Es como un dilema,
un refugio,
una compañía indeseable
pero a veces faltante,
necesaria.

Como un hogar,
una casa sin gente,
sin coche ni paredes
pero con carros y cuadros,
sin sala y sin comedor
pero con platos
y fantasmas.

Es como un arma
protectora,
en cuyos trazos mueres
sin balas pero con fuegos.

Es como un juego
de dolor y risa,
sin cuerpo y sin camisa,
con brazos y cabillas.

Es la mañana
sin sol y sin ventana,
los días
sin pan y sin alegrías,
y que extrañas cuando no tienes.

Son como poderes
que de adolescente quieres
presenciar,
pero de adulto quieres evitar.

Son como poetas sin fraguar,
como canciones sin autor,
como versos sin inspiración,
que pueden inspirar a otros.

Es la fuerza de la oscuridad
que pretende descubrir tu dignidad,
es en el cuerpo el ardor
que pretende encender tu fuego interior,
es la locura que atestigua
que tu columna sube la montaña
y viola la galaxia,
volviendo a tu vibrar
de armonía eterna y antigua.

Engel Salazar Aguirre
04 de octubre de 2010.

martes, 26 de octubre de 2010

La Piel de mi Esposa.

Su piel es dulce,
es miel,
es ámbar, parafina,
dulce coctel
de mis temores, la asesina.

Es preciosa,
olorosa,
aroma de mariposa,
canal de amores,
mis manos en ti,
del territorio conquistadores.

Qué nada perturbe!
el tiempo y el espacio,
para ver tu tersura
modificada,
las grietas acompañadas
de los años a tu lado,
del amor preñado
y del milagro parido,
las nubes
de nimbos a estratos.

Qué nada separe!
tu piel de mi abrazo,
tu cuenca de mis manos,
las edades y los cumpleaños,
para que el cielo me permita
junto a mis hijos,
mi vida favorita,
llegando como una pasa blanca
tu piel a su cometido,
a vivir sobre lo vivido,
a cantar sobre lo dormido,
recorriendo tus caminos,
durmiendo conmigo
hasta el fin de los destinos.

Engel Salazar Aguirre
03 de octubre de 2010.

domingo, 24 de octubre de 2010

El don del pecado.

El don del pecado está en la espoleta y en el dedo,
está en la llama del deseo
como El Gato de Schrödinger.

Se posa sobre las cosas
sin distinguir hombros zurdos o diestros,
cacofonías o conciertos,
hemisferios curvos o rectos,
como la ceniza oscura del volador incendio.

La locura es el remedio
para justificar las malas conductas a mi lado
y el relativismo moral viene desde el pasado
a tratar de justificar el don.

No discrimina entre religión,
ni música, ni ayuntamiento,
ni océano, ni desierto,
ni sotana, ni descubierto,
ni tranquilo, ni hambriento.

Hemos de escoger entre lo que llamamos pecado
y vacilar entre el instinto, la intuición y supuesta consciencia,
argumentando un albedrío desatado
que no explica nuestra autodestrucción y nuestra ciencia,
pero representa nuestro mayor orgullo:
un pecado me llevó a sus brazos
y otro me trajo a los tuyos.


Engel Salazar Aguirre
05 de octubre de 2010.

viernes, 22 de octubre de 2010

Americanicidad.

Es la condición más hermosa,
y más profunda y oculta.
No es la corriente de los que quieran,
la de los secuestradores,
sino la de quienes entendamos
nuestra nación de hermanos.

Quienes entendamos a nuestros hijos descalzos,
nuestros manantiales que se vuelven selváticos,
nuestra pirámides y ciudades,
nuestro calendario avanzado
que marca el tiempo feliz que ha de venir.

Quienes entendamos nuestro sufrir
en busca del sonreír,
quien entienda nuestro amor
en busca de nosotros mismos.

Comprender que nuestras manos callosas son de colores,
que nuestra nación es un hecho de sabores,
que no somos lo que dicen los impostores.

Cuando estudiemos nuestra filosofía,
martiana, robinsoniana, bolivariana,
cuando bailemos nuestra cueca,
nuestro tango, nuestro joropo,
nuestra murga, nuestro son,
nuestra bossa, nuestra melodía india, árabe, negra.

Cuando veamos nuestra piel negra,
nuestros ojos blancos, nuestras almas indias,
cuando amemos nuestro corazón intenso,
cuando veamos nuestras venas abiertas,
cuando disfrutemos nuestra poesía.

Cuando no ataque a mi hermano originario
y cuando él no se defienda sin ataque alguno,
cuando Ameghino promueva al hombre desde la pampa.

Cuando eduquemos a nuestros hijos en igualdad,
solidaridad y afecto,
cuando sus héroes trasciendan de batman y ben diez
a Pancho Villa, Che Guevara,
O’Higgins, Artigas y Miranda.

Cuando disfrutemos con valor nuestra americanicidad,
nuestros avances serán perdurables,
irreductibles y avasallantes hacia la libertad.


Engel Salazar Aguirre
18 de octubre de 2010.

jueves, 21 de octubre de 2010

Nuestros Valores.

La sonrisa ante la guillotina, el hombre más culto del siglo, entregó su cuello en la caída para darnos república.

La pasión más pura, la libertadora del libertador, sacrificó su estadía junto al padre para darnos amor.

El lingüista más grande, el genio del idioma, transformó su prosa en destierro para darnos escuelas.

El pedagogo más grande, el maestro de maestros, formó durante toda su vida al más grande hombre de América para darnos filosofía.

La mujer más valiente, la hermosa, perdió a su hijo en la cárcel para darnos dignidad.

El ingeniero más grande, el Gran Mariscal, dió su genio inmortal y su juventud para darnos continente.

El joven llanero, el joven catire, batalló llanuras para darnos valentía.

El gran maracucho, el general escritor, escribió desde ruedas para darnos cordura.

El negro libre, el primero, cedió su sangre para darnos honor.

El médico mejor, el doctor, colgó su investidura para darnos honradez.

El militar brillante, el guayanés, cegó su vida ante el pelotón para darnos disciplina.

El socialista brasileño, el pernambucano, olvidó intereses personales para darnos lealtad.

El más consciente, el estoico, estalló en San Mateo para darnos sacrificio por la patria.

El gran revolucionario, el “europeo” falconiano, creó las grandes estrategias para darnos suelo.

El gran padre, el hombre único, juró y se consagró entero hasta lograr darnos vida.


Nuestros valores son más grandes que las galaxias, hagamos uso responsable de ellos.


Engel Salazar Aguirre
28 de diciembre de 2009.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Antilógica.

¿Por qué hay tantas cadenas si hay más tijeras?

¿Por qué hay más religiones que escuelas?

¿Por qué hay igual cantidad de gentes sin comer que platos sin ser comidos?

¿Por qué los españoles no hablan árabe?

¿Por qué yo no hablo árabe y africano?

¿Por qué hay más banderas que universos?

¿Por qué hay más realidades que sueños?

¿Por qué tu abrazo me es esquivo?

¿Por qué no puedo caminar mi mundo?

¿Por qué el amor no es nuestra existencia?

Engel Salazar Aguirre
18 de septiembre de 2010.

martes, 19 de octubre de 2010

Delirios del Café.

Cuelo el café y no entiendo qué significa.
No comprendo la tradición de provincia,
no entiendo el sabor,
la delicia.
No entiendo el ardor de mis brazos,
abrazados al sabor
de los labios
milenarios.

No entiendo la muerte
en la faena,
de negros y negras
que dieron su sufrir
a sangre y lágrimas,
en el dolor
y el sabor de su adultez
y su adolescencia.

No entiendo la edad
de la molienda
y del deber de la contienda,
requisito de la indolencia,
sea café, cacao o petróleo
o el alma de mi esencia,
la que confiere esta decadencia.

No he de superar
el dolor de tu ausencia,
tal vez,
el color de tu sustancia,
libertad de mi paciencia.

Engel Salazar Aguirre
27 de Septiembre de 2010.

lunes, 18 de octubre de 2010

Debería...

Debería regalar mis libros,
ceder mis hojas
y entregarme al abismo que me llama.

Debería ser filósofo
o un mendigo que dé conferencias
sobre ética y sanidad,
sobre valores y vanidad,
sobre sandalias mugrientas
y aceras sucias con pies descalzos.

Debería hacer lo que quiero
y no buscar quién soy,
amar lo que quiero
y no preguntar sí quiero,
besar lo que amo
y no amar en vano.

Debería ser un silencio en la noche de caricias,
una cobija en El Silencio de Caracas,
una cara que con tu mirada se cobija.

Debería ser algodón
y curar las cicatrices de mi madre;
si me contaras: ¿Cuánto debería?

Debería poseer un don
para entender lo que escribo,
y debería ser escritor
para dejar de entender.

Engel Salazar Aguirre
15 de Octubre de 2010.

viernes, 8 de octubre de 2010

Salsa.

Canción de cuna de mi barrio,
escapulario
y oración en labios,
canción.

Reina de la esquina y del solar,
del baile y del improvisar,
de mi vida, mi historia,
mi realidad continental.

Tatuaje de mi alma negra,
cuan negra que resiste al paso doble,
fiera, amorosa, tierna y noble,
cantos del Indio que superó la masacre,
de los cobardes
y de la tierra.

Canciones de hermanos santos,
de dolor y verdad,
mi día y mi vecindad,
de amor y de despecho,
de sangre y guaguancó.

El sonero suelta
y yo toco el bongó
al son de mis sentires,
nadie cae de la clave
porque de esto es que se vive.

Todos mis maestros dieron,
su tono, su aporte y alarde,
para yo siempre vivir
entre tus piernas que arden.

Cuba madre y África mi padre,
Puerto Rico el sabor y el alma,
Santo Domingo, Colombia, Venezuela,
Panamá, Méjico y Antillas,
son mis hijas preferidas.

Quiso cielo y tierra
que la Gran Manzana fuera el crisol
donde abordan e inundan la pasión,
por ser el hijo predilecto del sabor.

Sones, danzones, merengues,
cumbias, boleros y bachatas,
joropos, bossas y gaitas,
swing de montuno y guaguancó,
esos son los cueros de mi tambó.

Yo me crié entre tus brazos
y a diario percibo tu sabor,
entre las luces de mi continente
tu eres mayor que el Sol.



Engel Salazar Aguirre.
29 de septiembre de 2010.

Deja...

Deja tus aires de tristezas de lado,
del lado de la montaña de tus talentos,
para que se atemoricen al compararse con estos.



Engel Salazar Aguirre
25 de septiembre de 2010.