sábado, 21 de agosto de 2010

Poesía.

Ojalá algún día te encontrara,
que algún día me amaras
y me poseyeras.

Que se acaben las fronteras
de lógicas alienadas.

Eres la maestra de la canción,
eres el alma, el eslabón
entre la verdad y la vida.

¿Puedo tomarte en mis manos?
reina de géneros?
¿Puedo hacerte un ensayo?
¿Protagonizarías mi novela?
¿Cantarías mis alegrías?
y mis penas?

¡Cómo hacerte mi filosofía!
para llegar a naufragar
en la esencia, la armonía,
oculta y de día.

Pero no soy tan valiente como para entregarme,
ni tan cobarde como para dejarte.

Los maestros no me hablan,
no se abren,
porque no soy tanto.

Federico canta
y Pablo canta su muerte,
Ramos Sucre en destierro aprende.
Mi padre es Bello
y la espada mi libertad,
pero yo ando sin rumbo,
sin dejarme sumergir.

Algún día llegarás a mi sangre
volviéndola roja de verdad,
y sólo poesía será majestad
en mi vida traviesa,
o en mi último respiro
será mi obra poética;
porque la vida no se puede entender,
solo vivir a través de ti.

Engel Salazar Aguirre
9 de junio de 2010.

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